Desempleo en Ciudad Juárez

El fantasma del desempleo azota a Ciudad Juárez. Los despidos se multiplican rápidamente y como es de suponerse, la mayoría de ellos son injustificados. Tan sólo de mayo a julio se han perdido cerca de cuatro mil empleos, es decir aproximadamente 1, 300 cada mes.

Esta ciudad que hace apenas unas cuantas décadas fuera la de menor índice de desempleo del país, ahora está pasando por uno de sus peores momentos. La violencia que aquí se vive es un factor importante para evitar que se abran nuevas empresas y las que existen están optando por irse a El Paso, Texas. Esto está ocasionando que un gran número de personas queden en la vil pobreza. Por otro lado, las empresas que aún operan en la ciudad, están recortando tanto su plantilla laboral como sus prestaciones, de tal forma que si antes en una familia había hasta 3 ó 4 miembros laborando, ahora con suerte trabaja uno y para colmo con una percepción económica más reducida. Ante tal situación algunas de estas personas han manifestado que llevan varios meses o hasta un año en busca de trabajo y ya no importa la especialidad, los horarios o días de descanso, lo importante es encontrar algo.

En los parques industriales se pueden ver en algunas maquiladoras anuncios de vacantes, y aún cuando sólo tienen unos 20 lugares disponibles, afuera se pueden ver filas de hasta 100 personas esperando con la ilusión de tener una entrevista de contratación. A esos lugares acuden desde las 4:00 o 5:00 de la mañana mujeres y hombres, cuyas edades fluctúan entre los 17 a los 40 años o más, aunque sabiendo que la edad promedio de contratación es sólo de los 18 a 35 años, y lo peor es que esas personas tuvieron que hacer un gasto no sólo para transportarse hasta ahí, sino también para conseguir toda la documentación que las empresas sean maquiladoras o no, solicitan, tales documentos básicamente son actas de nacimiento, cartas de no antecedentes penales y en caso de ser menores de edad: una carta de identificación, ya que no cuentan con la credencial de elector, esto implica un gasto de aproximadamente 400 pesos extra, que tienen que pagar a la dependencia municipal que se las expide. En fin, como pueden darse cuenta, conseguir un trabajo es como cosechar un garbanzo de a medio kilo, y soportar todo lo que sea necesario para conservarlo, ya que es tanta la demanda, que las empresas están despidiendo a sus trabajadores por cualquier motivo. Hay casos en donde los hacen trabajar los 7 días de la semana y cuando el o la trabajadora reclaman su día de descanso, al que por ley tienen derecho, sólo les dicen sus jefes: “es todo lo que hay, si no pueden, ahí esta la puerta, hay mucha gente esperando una oportunidad”, en otros casos les retrasan el pago de su salario, tanto esto como otras arbitrariedades, constituyen violaciones a los derechos de las y los trabajadores, pero el temor de éstos a quedarse sin empleo se impone y la mayoría prefiere resistir bajo esas condiciones que recurrir a las leyes “que les protegen”.

Sin embargo, se han incrementado las asesorías y demandas laborales considerablemente, desafortunadamente con la “carga” de trabajo en las Juntas de Conciliación y Arbitraje, pasa mucho tiempo para llegar al término de un juicio y muchas veces los trabajadores, desisten de la demanda por dificultades para poder acudir a la audiencias, ya sea por cuestiones económicas, generalmente relacionadas con el transporte, o por falta de tiempo sí por suerte encontraron otro trabajo, lo cual es lo que las empresas esperan.

Por otra parte están también los pseudo abogados o “coyotes”, que lo único que hacen es negociar una ínfima liquidación para el trabajador, y todavía dichos “coyotes” se quedan por lo menos con el 35% de lo que “lograron” negociar con el patrón de su cliente.

Cifras del Instituto Mexicano del Seguro Social, muestran que en Ciudad Juárez se perdieron más de 91 mil empleos de octubre del 2007 a mayo del 2009, y pese a que desde entonces a la fecha se han creado poco más de 26 mil, faltarían de recuperarse un poco más de 65 mil.

Debido a esto muchas personas se han registrado en los programas ayuda a la pobreza que promueven las instituciones de gobierno. Tan sólo el año pasado el padrón de “Oportunidades”, programa federal destinado a la población en extrema pobreza, se incrementó de 12 mil familias a 26 mil en la ciudad.

Desafortunadamente los programas no están siendo ajustados a las necesidades reales, así que vemos que los apoyos gubernamentales les llegan en muchos de los casos a familias que por años se han dedicado a “cazar” este tipo de beneficios gubernamentales, en cierta medida hacen de esta práctica una forma de vida, en cambio hay familias que en años anteriores les fue bien y lograron hacer una casa medianamente buena, contar con los servicios básicos en su vivienda, y que ahora sólo una persona es el sostén de la familia pero no pueden tener acceso a estos programas, simplemente porque por empleados encargados de hacer los estudios socioeconómicos que solicita cada programa gubernamental, basándose sólo en la fachada de la de la casa deciden que ahí no existe necesidad y se pasan de largo, también sucede que cuando llegan a una casa humilde, resulta que se encuentra vacía porque quien la habita está trabajando para sacar adelante a su familia y los demás miembros están buscando trabajo, de modo que al no estar nadie en casa, esa familia tampoco podrá contar con el apoyo. Es conocido el hecho de que cuando alguien acude a las oficinas gubernamentales para intentar obtener o recuperar estos beneficios, le dicen que no pueden hacer nada ahí, que tiene que esperar en su casa a que toque de nuevo la brigada.

Entonces queda la pregunta: o se queda a esperar a ver si califica, o se mueve a seguir buscando un trabajo que tal vez no encuentre en mucho tiempo, el caso es que ninguna de las opciones resuelve nada.

Ante un panorama tan desalentador, podemos escuchar algunas conversaciones que se dan principalmente entre jóvenes que dicen que tal ves sea mejor buscar por otros medios, tal vez secuestrando a alguien, entrándole de sicario o ya por lo menos de “narcomenudista”, de todas formas no hay futuro, y como dicen ellos mismos, vale más vivir y comer un rato bien antes de enfrentar a la muerte en una balacera luchando por la plaza. Aunque cabe aclarar éstos con pensamientos negativos no son mayoría, pues aún existen las personas que piensan sacar delante de forma honesta a sus familias, con toda una mentalidad positiva, y que luchan contra la adversidad, va para ellas y ellos desde este rinconcito del mundo un ¡si se puede!.